20 diciembre 2021
La violencia laboral se puede presentar en varias formas: El Acoso Sexual, que incluso se divide en dos clases, el vertical y el horizontal; El hostigamiento; el Favoritismo; La Brecha Salarial entre hombres y mujeres; el Techo de Cristal; y el Acoso Moral.
El Acoso Sexual vertical se da por parte de un superior jerárquico, hacia una mujer de rango inferior (aunque también puede tratarse de una mujer que sea la acosadora si es ella la que tiene el poder). Es una conducta de naturaleza sexual no deseada por la víctima, que puede ser física, verbal, gráfica, escrita o gestual. Puede ser mediante amenazas de perder beneficios laborales si la víctima no acepta, o promesas de beneficios laborales si acepta. El Acoso Sexual horizontal, como su nombre lo dice, viene casi siempre de un compañero de trabajo, que no tiene poder para amenazarla ni premiarla si acepta, pero le hace la vida imposible, insistiendo en que salga con él y la llama a su casa, la espera a la salida y entrada del trabajo y no la deja tranquila. Esto afecta la productividad de la víctima y puede ocasionarle problemas familiares o con su novio.
El hostigamiento contra las mujeres crea un ambiente hostil de trabajo. No es de naturaleza sexual, pero sí dirigida al género femenino. Afecta todo el ambiente de trabajo. Se trata de desanimar a las mujeres de trabajar en oficios tradicionalmente masculinos por medio de burlas o comentarios sobre la anatomía femenina, afiches o fotografías de mujeres desnudas en el sitio de trabajo, chistes obscenos, referencias indirectas a la incapacidad de la mujer, conductas que las incomoda y le dificulta la vida. El hostigamiento o ambiente hostil de trabajo se puede dar incluso en profesiones de alto nivel tecnológico o profesional, como se ha visto en casos contra las mujeres astronautas o las médicas neurocirujanas.
El favoritismo se trata de los perjuicios que sufren terceros u otros empleados, cuando una o un superior jerárquico prefiere a una persona de inferior rango, quien se convierte en su ‘favorita’ y goza de privilegios que no se conceden a los otros empleados. Puede ser por amistad, porque tiene relaciones sexuales con la favorita, por admiración, por familiaridad o por política partidista. Las personas perjudicadas tienen derecho a quejarse, porque es discriminación.
La brecha salarial entre hombres y mujeres es otro tipo de violencia laboral y una forma de discriminación. Las mujeres actualmente en Panamá ganan 73% de lo que ganan los hombres, por hacer el mismo trabajo y a pesar de tener un promedio de dos años más de estudio que los hombres.
El techo de cristal es una forma bastante común de violencia contra las mujeres. Se trata de una barrera invisible que limita el ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Es invisible, porque es velada y aunque existe, no se ve. No hay normas que la regulen y protejan a las mujeres. Casi siempre se justifica el ascenso de un hombre con razones inválidas o poco convincentes y se le da el ascenso a un hombre con mucho menos experiencia o antigüedad, sólo por el hecho de ser hombre.
El acoso moral no es sexual, aunque las estadísticas nos indican que la mayoría de las víctimas son mujeres, porque normalmente tienen menos poder. Cuando se da en el sitio de trabajo en inglés se utiliza la palabra “MOBBING”, mientras que cuando se da en la escuela se utiliza “BULLYING”. En español con más frecuencia utilizamos los términos en inglés, para diferenciarlos. Es una conducta, como dijimos, independiente del sexo, edad o manera de comportarse de la víctima, pero afecta su salud al punto de que puede llevarla al suicidio. Se trata de ataques a la víctima con medidas organizacionales, aislamiento, ataques a su vida privada, violencia física, agresiones verbales, o incluso rumores infundados. Puede ser por envidia, racismo, orientación sexual, ideología política, religión, o procedencia geográfica. Incluso las víctimas pueden ser profesionales brillantes, personas admiradas, altamente capacitadas, independientes, populares, líderes natos, competitivas, o jóvenes, discapacitados o enfermos.
El sitio de trabajo debe ser un lugar agradable, libre de violencia, donde todos los colaboradores se sientan cómodos, puedan cumplir eficientemente con sus funciones y sientan ganas de trabajar. Esto favorece a la empresa o la institución, porque un empleado satisfecho es mucho más productivo que un empleado marginado, que no tiene interés en lo que hace o se siente marginado y sólo se presenta a trabajar porque tiene que ganarse la vida.
Temis, Diosa de la mitología griega, representa la igualdad, la equidad, la fortaleza, y la imparcialidad. Temis presidía la correcta relación entre hombre y mujer y su peor enemigo era el patriarcado, que es un sistema de dominio institucionalizado que mantiene la subordinación e invisibilización de las mujeres y de todo aquello considerado como 'femenino', creando así una situación de desigualdad estructural basada en la pertenencia a determinado sexo biológico. Soy abogada y escritora. Me dedico a la defensa de los derechos humanos y la equidad entre hombres y mujeres.
Doctora en Derecho con especialización en Género y Derecho Penal; Maestrías en Derecho Penal, Derecho Administrativo y Desarrollo del Sector Marítimo; licenciaturas en Derecho y Ciencias Políticas y Diseño de Interiores; post grado en educación media; Traductora Pública Autorizada, Docente universitaria, columnista en La Estrella de Panamá, escritora, articulista, novelista, feminista y conferencista nacional e internacional en temas de derechos humanos de las mujeres.
Consultora para organismos nacionales e internacionales. Miembro de la Comisión de Asuntos de la Mujer del Colegio Nacional de Abogados, Coordinadora de Capacitación y Vice Presidenta de la Fundación para la Equidad de Género (FUNDAGENERO). Laboró en el Canal de Panamá por 18 años como Traductora Oficial y luego como Abogada en la Oficina del Asesor Jurídico. Actualmente es abogada en ejercicio y está dedicada a la investigación, capacitación y trabajo voluntario en defensa de los derechos humanos de las mujeres. El viernes 14 de mayo de 2021 recibió la medalla Clara González de Behringer del Colegio Nacional de Abogados por sus aportes a los derechos humanos de las mujeres.
Redactora de las modificaciones que presentó la Alianza de Mujeres en la discusión y debate del actual Código Penal y Código Procesal Penal. Participante en la Comisión Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva.
Redactora del documento base de la Ley 82 de 2013; del Anteproyecto de la Ley 7 de 2018 contra Actos Discriminatorios; del Anteproyecto de Ley 264 sobre esterilización; de varios recursos de inconstitucionalidad a favor de los derechos humanos de las mujeres y de varias propuestas de ley a través de Participación Ciudadana de la Asamblea Nacional.
Entre sus principales obras figuran: Mariposas y Traiciones, (novela) 2021; tres ediciones de: Legislación Relativa a las Mujeres, (años 2016 a 2019); Jorge Illueca: Guardián de la Soberanía, en Protagonistas del Siglo XX Panameño, 2015; Mujer, Justicia y Perspectiva de Género, 2008; El Acoso Sexual: Un Problema Laboral, (como coautora) en 2012; y de Agenda Mujeres, (también como coautora), en 2007.