13 noviembre 2017

A pesar de la diferencia de edades entre nuestras hijas, mi hija de 6 años, pasó a tomar el lugar de la hermana mayor, y sí que es un camino difícil.
Nuestros hijos con discapacidad necesitan tanto de nuestro tiempo, que sin darnos cuenta exigimos a los hermanos a madurar antes de tiempo, dejamos de lado momentos importantes que nos parecen pequeños y ellos nos hacen llamados de atención con berrinches y rebeldía y es allí donde debemos reaccionar.
Debemos involucrar a nuestros hijos con la condición de su hermano o hermana con discapacidad, explicarles que significa su condición, ayudarlos a entenderlos y así mismo darles tiempo a solas y de calidad, dejarlos descargar sus frustraciones y emociones, aclarar sus dudas, celebrar sus triunfos, muchas muestras de amor y hacerles entender que ellos también son especiales dentro de nuestra familia.
No es sencillo, pero hoy estamos orgullosos de la niña que es, a pesar de su corta edad, tiene un corazón enorme, es sensible ante la necesidad, respetuosa de las diferencias y aún así sigue siendo una niña, esperamos lograr lo mismo con su hermana de 2 años.
Como padres, aunque no tengan hijos con discapacidad, deben enseñar a sus hijos a ser sensibles, tolerantes y respetuosos de los demás.