22 septiembre 2017

Y la más famosa ¡Apúrate que te va a dejar el tren! A diario escucho tantas sentencias que muchas veces cuestiono mi proceder, las dudas me acechan haciéndome pensar que ellos tienen razón, que soy yo la que está mal por no cumplir los estándares esperados para una mujer de mi edad. Pero por fortuna aquellos pensamientos se desvanecen con rapidez y me pregunto ¿por qué los sigo escuchando? Yo más que nadie sé que los seres humanos no somos productos que se reproducen en serie, por lo tanto no se les puede pedir resultados idénticos, en realidad no hay nada que exigir y es algo que me repito día a día, aunque no puedo negar que algunas veces se han colado comentarios y he llegado a sentir mucho miedo de que se cumpla el plazo y lo vaticinado suceda.
No sé cuándo la palabra éxito se empató con un tren, bastante reducido, a mi forma de pensar. Me pregunto ¿A qué se refieren los que dicen con tanta seguridad, te va a dejar el tren? ¿Será tener hijos? ¿Casarme? ¿Ambas? ¿En serio esas cosas son el referente para que yo sea feliz? No sé hasta cuándo seguiremos aceptando pensamientos tan absurdos. Hay que tener bien claro que la felicidad es un concepto tan amplio que no cabe en ningún vehículo existente.
Para los que piensan que el camino se acaba cuándo te deja el tren, puedo decirles que hay muchas más formas de movilizarse que los trenes (risas), muchas personas deciden dejarlo pasar, otros caminan o simplemente se quedan en el mismo lugar, no importa la decisión que se tome siempre que sea algo genuino y no impuesto. Recordemos que estamos aquí para realizar nuestra propia obra, cada quien tiene un lienzo en el que puede hacer lo que considere mejor y no estoy hablando de anarquía, simplemente digo que ya debemos dejarnos de ser tan cuadrados en nuestra forma de pensar, la regla máxima que debe imperar aquí debe ser el respeto y el amor.
¡Que pasen los trenes que tengan que pasar, la vida es mucho más!
Un día descubrí que la magia si existía, para conjurarla solo debía tomar pluma y papel, bastaba garabatear algunas palabras para hacer desaparecer todo a mi alrededor creando mi propio espacio, con las letras descubrí mi propia voz, la forma de expresar lo que mis cuerdas vocales no tienen el valor de decir, así día con día se me revela un poco más de mi, escribiendo descubro mi esencia a cuenta gotas.
Abogada de Profesión, amante de los libros y el arte, fiel creyente en la educación y la cultura.