12 julio 2017

Acá en casa, trato de organizar mis ideas o mejor dicho de serenar mis sentimientos para poder plasmar un poco del conglomerado de cariño que se dio en torno al IV Festival Internacional de Poesía Amada Libertad, en el Salvador, este año bajo el lema “lectura de cicatrices. Todos tenemos cicatrices, unas más recientes, otras duelen más, hay de todo tipo pero hay cicatrices que compartimos, que nos duelen a todos y que necesitan ser visibles.
En esos días navegamos en las aguas poéticas de Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador. Panamá y Colombia, sentí mucho, mucha impotencia, mucho amor, muchos recuerdos. Recuerdos que aún me queman el alma, nunca olvidaré la mirada atónita de los estudiantes que una que otra vez me desarmaron con sus preguntas de búsqueda, sonreí en secreto al escuchar las mismas preguntas que hice algún tiempo y que aún no he dejado de hacer.
Las palabras se me han quedado pequeñas ante la inmensidad de aquel universo que me fue regalado, mi lista de afectos ha crecido y he de hacer reverencia ante la calidad poética que pude ver. No me queda más que dar las gracias en primer lugar a Alberto, Argelia y a todo el equipo que como hormiguitas trabajaron de forma incansable por aquello que se ha convertido en un cuadro de relevancia en la historia de mi vida, a cada una de las personas que me recibieron en el camino me llevo su ternura y amabilidad en el alma, a todos los poetas gracias, siempre gracias por llenar de vida este camino que muchas veces se pinta gris e inhumano, les deseo que su pluma nunca se seque, espero que las aguas nos lleven nuevamente a los mismos rumbos.
Un día descubrí que la magia si existía, para conjurarla solo debía tomar pluma y papel, bastaba garabatear algunas palabras para hacer desaparecer todo a mi alrededor creando mi propio espacio, con las letras descubrí mi propia voz, la forma de expresar lo que mis cuerdas vocales no tienen el valor de decir, así día con día se me revela un poco más de mi, escribiendo descubro mi esencia a cuenta gotas.
Abogada de Profesión, amante de los libros y el arte, fiel creyente en la educación y la cultura.