27 diciembre 2017

Piensas que necesitan desesperadamente una pareja. Pero, en ocasiones una pareja nos acompaña o mejor dicho ocupa un espacio a nuestro lado, pero no siempre nos hace feliz. Buscar pareja a cualquier costo es contraproducente, incluso puede hacernos desdichados. Esta observación me hace recordar la poesía: Soledad de Rogelio Sinán:
Traje a ti mi soledad para que le dieras alma.
Pero la dejaste sola en el camino
¡que sola dejaste mi soledad!
¡Pensar que te la traje a ti
para que le dieras alma¡
La soledad es un término relativo. Cuantas veces nos hemos sentido solas entre una multitud y cuantas otras nos hemos sentido acompañadas en soledad. Paradójico, pero cierto. Cuando oramos sentimos que Jesús nos acompaña, nos toma de la mano y calma nuestras angustias. No se trata de cerrar las puertas de nuestro corazón a la buena compañía, al amor. No. Sino, eliminar las búsquedas absurdas, las falsas expectativas y abandonamos a la voluntad de Dios, entonces, jamás nos deprimiremos. La lectura es un paliativo a la soledad, un buen libro es una buena compañía. Seamos creativos porque no es la soledad la que nos entristece, sino dedicarnos horas a pensar en ella.
En ocasiones las personas solas, tienen una baja autoestima. Les recomiendo que miren su situación desde otro punto de vista. Usaré la metáfora de La Estrella del Norte, se desplaza en solitarios por el firmamento, sin embargo, sirve de guía a las caravanas. Seamos esa Estrella del norte y ayudemos a los demás en sus problemas y dificultades. La personas que están al servicio de los demás, jamás estará sola. Búsquenos un propósito en la vida y terminará nuestra soledad y nuestra tristeza.