20 septiembre 2017

En nuestras vidas hay etapas que debemos vivirla a plenitud, como la infancia; la adolescencia, la juventud y cuando llegamos a ser madre y abuelas .
En nuestra infancia o niñez nuestras madres nos vestían a sus gustos, nos enseñaba a decir "Papa y Mamá" a rezar, decir los números, a identificar los colores y ante todo a portarnos bien.
Cuando éramos adolescentes, nosotros queríamos comernos al mundo y pedimos al tiempo que pasera rápido para tener cédula y salir sin permiso de papá y mamá, que equivocados estábamos, como hijos adolescentes debemos seguir las reglas del hogar, porque nuestros padre siempre nos mandaran por el bien nuestros.
Debemos graduarnos en el colegio e ir a una universidad para tener un titulo que nos respalde para obtener un trabajo que nos genere dinero e independizarnos.
Como mujer debemos recordar a nuestras madres que nos aconsejaba y nos decía que hay una etapa de enamoramiento "La Juventud", donde nosotras permitimos que un joven se nos acerque, pero hay que saber escoger a un buen hombre para que nuestra noviazgo sea bueno y lleguemos al matrimonio. También nos dicen que hay que tener a nuestro Dios presente.
Aunque en esta etapa de los 18 a los 30 años vivimos un alto grado de independencia como ir a discotecas y hasta llegar tarde a la casa y esperar el regaño de nuestros padres, escaparnos al rio o playas, son cosa que hacíamos los jóvenes.
Igualmente, cuando salíamos a divertirnos con nuestros compañeros de estudios, trabajo y amigos de infancia, son las cosas que debemos hacer porque cuando ya uno conforma un hogar con otra persona, es para vivir otras actividades en familia que nos lleva a dejar las anteriores rutina de vida.
La llegada de un hijo en el hogar es una bendición de nuestro Dios, es ahí que nos damos cuenta que todas las cosa que mamá nos decías y hacia era para nuestro bien. Nos toca a nosotras educar a nuestro hijos igual o mejor para que sean hombres y mujeres de bien.
Esta última etapa no puedo decir mucho porque no soy abuela, pero puedo hablar de mi madre Bélgica y mi "abu" Evelia, dos grandes mujeres, que me amaron, me guiaron y aunque una este en el cielo la recuerdo muy bien, agradeciéndole muchas cosas, entre ellas a respetar a las personas y saber cuando tu das la mano otras pueden ayudar a tu familia. En cuanto a mi mama "Cuca", un alma de Dios, mis hijas tiene a una bella abuela y sé que mi madre las ama mucho y daría la vida por ellas como yo.
Debemos vivir estas grandes etapas de nuestras vida y saber que el tiempo lo dice todo, solo dibuja ese destino y mirémonos al espejo, alimentando nuestras mente para ser buenas personas, amemos para que nos amen con el corazón.
Octaviza E. González
Periodista de la Policía Nacional en la provincia de Chiriquí, cuento con 21 años de servicio en esta importante institución Gubernamental de Panamá
Graduada en la Universidad Autónoma de Chiriquí, con una licenciatura en Periodismo, un Post Grado en Docencia Superior y un Post grado y Maestría en Periodismo Investigativo.
Actualmente soy corresponsal de ChiriquíOn, escribo informaciones policivas para la página web de la Policía Nacional.
Descripción:
Soy una mujer sociable, responsable, puntual y respetuosa. Madre de dos bellas hijas y la cuarta hija de mi padres "Bélgica y Luis".
Mis experiencias profesionales la he hecho en la Zona Policial de Chiriquí como periodista, he compartidos vivencias y experiencias inolvidable y que estarán marcaran para mi vida.
El objetivo principal de mi trabajo es resaltar la imagen de la institución y mantener la buena relación con los medios. He evaluado a varios los estudiantes universitarios que han hecho su práctica profesional.