¿Cómo ve la situación actual de las mujeres latinas y afro para ocupar cargos importantes en un país diferente al suyo?
En Estados Unidos hay una larga historia de lucha por la igualdad racial. Las mujeres negras han sido parte importante de la misma. Por otro lado, en esa lucha ha ido creciendo la participación de las mujeres latinas, inclúyanse aquí, también, las afrolatinas. En época más reciente, el movimiento 'Black lives matter' ha pasado a ser una pieza central en la lucha. Con todo ese escenario de fondo, las empresas están reconociendo, cada día más y más, el valor del respeto a la diversidad y la necesidad. Subrayo la necesidad de abrir espacios para aquellos que, por mucho tiempo, han estado excluidos. Ahora bien, hay que tener muy presente que esas luchas aún continúan, y que todavía queda camino por recorrer.
En cuanto a la desigualdad de género, ¿qué opina?
¿Cómo ve el empoderamiento de la mujer?
Como mencioné anteriormente es una asignatura pendiente. Si bien es un proceso en curso, pues se van observando algunos avances, no acaba de completarse. Aún hay camino por recorrer y metas por alcanzar en este tema. Está ampliamente probado que la perspectiva y las invaluables contribuciones de la mujer, en todos los ámbitos del quehacer humano, son de vital importancia. Somos columna vertebral tanto en el espacio privado como en el público. Sin la “visión” de la mujer, todo lo que haga la humanidad está a medias.
Tuve la fortuna de crecer en un hogar en donde siempre se enalteció mi negritud y herencia africana. Con esta pregunta se me hace inevitable mencionar mi participación en la lucha, en Panamá, por la eliminación del 'derecho de admisión' como una práctica racista, y la creación de la Ley 16 del 10 de abril de 2002, que garantiza el acceso de toda persona a sitios públicos en el país. Imagínese, tener que lograr una ley para que no se te impida ingresar a establecimientos públicos. Pues, en Panamá, eso aconteció; eso me marcó. Ser la única mujer negra en muchos lugares, eventos y circunstancias (colegio, universidad, trabajos, etc.) deja marcas, muchas. Es un “privilegio” que le dice a uno que, el tema de género también está interrelacionado con la cuestión racial. Ahora, ser parte de una relación interracial (ese es mi estatus matrimonial) me coloca en una posición de educar a otros que no son afrodescendientes.
Graciela Dixon fue la primera magistrada afrodescendiente de Panamá y en una entrevista dijo que la autoestima es la mejor arma contra el racismo. ¿Comparte usted esa ideología?
Sin duda, la autoestima es un factor trascendente en la vida y agradezco que fuera algo que mis padres me inculcaron. Si te autoidentificas con orgullo, entendiendo que todos somos distintos, pero fundamentalmente tenemos las mismas aspiraciones, que somos seres humanos y podemos enfrentar mejor los avatares de la vida.
Desde la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial y la Declaración y el Programa de Acción de Durban, ¿cuáles son los desafíos de la discriminación racial en América?
La Declaración y el Programa de Acción de Durban, aprobados en la Conferencia de 2001, señalaron una ruta muy clara con respecto a los afrodescendientes, que bien puede resumirse en la necesidad de alcanzar el reconocimiento, la justicia y el desarrollo.
Las rebeliones desatadas tras el asesinato de George Floyd demuestran los límites del sistema para institucionalizar el movimiento. ¿Cómo visualiza el racismo en contra de los afrodescendientes en Estados Unidos en comparación con América Latina?
Creo que comparar el racismo que hay en Estados Unidos con aquel que sin lugar a dudas hay en América Latina aporta muy poco a la necesidad de luchar contra ese flagelo, en cualquier lugar en el que ocurra. El racismo de aquí y de allá es, en su esencia, un atentado a la dignidad humana. Ambos deben ser combatidos, claro está, teniendo en cuenta los contextos.
¿Cree que en Panamá se reconocen los aportes de la cultura afro?
Aún estamos aprendiendo que la cultura panameña está compuesta de distintos aportes y que África está muy presente en lo panameño. Los afropanameños hemos ido abriendo camino en ese sentido. Lo que se reconoce hoy ha sido producto de muchas luchas. Todavía hay mucho por reconocer. Nuestra historia y nuestros aportes a la cultura nacional deben ser enseñados en las escuelas y colegios.
¿Qué le gustaría que el Estado panameño hiciera por la cultura afro?
Los afropanameños no somos un grupo humano marginal en el país. Hemos sido parte de todo lo que ha ocurrido aquí. Eso hay que reconocerlo. Insisto, hay que enseñar nuestra historia en las escuelas y colegios. Políticas serias del Estado dirigidas a incluirnos.
Si tuviera que hacer una propuesta para erradicar el racismo en América, ¿cuál sería?
El racismo es una cosa sistémica. El sistema tiene que cambiar. Los Estados deben promover políticas públicas. Por otro lado, hay que empezar en casa, en la comunidad.
En 2015, Naciones Unidas declaró el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, ¿considera que este es un gran paso?
Es un espacio, un momento para que el mundo focalice su mirada en los millones de seres humanos de piel negra. Es un paso, visibiliza, pero hay mucho por hacer. En cualquier caso, los cambios que se necesitan los haremos nosotros mismos. Nadie nos va a regalar nada.
¿Qué se le viene a la mente con Martin Luther King?
Admiración, lucha, igualdad, visión.
Con la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, ¿cómo ve la integración de los latinos y afrodescendientes?
Como señalé anteriormente, nadie nos regalará lo que nos merecemos como seres humanos. Tendremos que continuar bregando. Pero no me cabe la menor duda de que entre el presidente saliente Donald Trump y la elección de Joe Biden deberán ocurrir cosas para bien de las llamadas “minorías” en Estados Unidos.
Cambiando de tema, en Panamá el Instituto Nacional de la Mujer ha denunciado la oleada de feminicidios en el país en los últimos años. Siendo usted mujer y panameña, ¿qué recomendaría a esas mujeres que hoy sufren este tipo de violencia?
Buscar ayuda. No tomar como cosa normal el maltrato y la violencia, ya sea física o psicológica. Las mujeres somos humanas; merecemos ser tratadas como tales.
¿Cómo enfrenta Tulany la pandemia?
Ha sido muy difícil, pero aquí estoy. Ha requerido de mucha paciencia. El hecho de que parte de mi familia esté en Panamá y yo en Estados Unidos es un factor que incide muchísimo; agrava los efectos sociales de la pandemia. Visito Panamá por lo menos una vez al año, al menos así ha sido antes de la covid-19. Aprecio más y más el tiempo con la familia y los amigos cercanos; virtual en muchos casos.
¿Qué proyectos o planes tiene para 2021?
Sobrevivir y pasar tiempo de calidad con mi familia, cuando sea posible. Al jubilarme, quisiera adquirir una propiedad en Panamá, para pasar los inviernos de Estados Unidos. Panamá siempre será MI CASA, con mayúscula cerrada.












