Para los promotores, la modificación legal tiene como objetivo "asegurar que la mujer está informada del estado de su embarazo" antes de proceder a la intervención.
30 noviembre 2019 |
Las enmiendas a la ley , que también incluyen penalizaciones a la publicidad de clínicas abortivas o diseminación del aborto, no tienen precedentes ni paralelismos en Europa, aunque sí con Estados Unidos, donde alguno de los estados imponen obligaciones similares a la mujer con la intención de disuadirla. O penalizarla.
La semana pasada, una carta abierta firmada por más de treinta organizaciones, entre ellas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, solicitaron la retirada de esa propuesta de ley por considerarla "regresiva". Afirmaron que no existe ninguna razón médica que aconseje a la mujer a ver y escuchar los latidos del feto antes de abortar y se remitieron a los dictámenes de la Corte Europea de Derechos Humanos.
"Los cambios legislativos sobre la mesa buscan limitar los derechos reproductivos de la mujer en Eslovaquia", ha denunciado Mónica Costa Riba, de Amnistía Internacional.
Se calcula que en Eslovaquia, país con 5,4 millones de habitantes, se practica una media de 7.500 abortos voluntarios al año, cifra que podría reducirse en un 80% si la ley, como así se prevé, encuentra el apoyo mayoritario de la Cámara. El de la Conferencia Episcopal ya lo tiene. Cerca de 50.000 personas consiguió reunir la Iglesia el pasado mes de septiembre en el centro de Bratislava cuando el Partido Nacional Eslovaco anunció que presentaría enmiendas a la ley del aborto.
Eslovaquia permite el aborto sin restricciones hasta la duodécima semana de gestación y hasta la semana 24 por razones médicas.