En busca de rutas contra la violencia

El programa Agentes de cambio para la prevención de la violencia de género de la Fundación Calicanto busca promover cambios sociales en mujeres, hombres y adolescentes de sus comunidades.

04 enero 2022 |

La violencia sigue siendo un problema por erradicar. Y como muchos otros males, la educación es el camino más efectivo para combatirla. De allí que organizaciones como Fundación Calicanto dediquen esfuerzos en brindar capacitación, herramientas psicosociales y vocacionales a mujeres comprometidas con encontrar un cambio.

Entre los proyectos de esta fundación se encuentra “Agentes de cambio para la prevención de la violencia de género”, el cual recientemente fue seleccionado para recibir apoyo del programa francés PISCCA 2021-22. Este programa financia acciones que contribuyen a la reducción de las desigualdades de género en América central; lucha contra la falta de horizontes profesionales, la violencia contra las niñas y las mujeres y la insuficiente presencia de estas últimas en la esfera política y en los procesos económicos decisorios en América central.

Para dicho proyecto se escogieron 15 mujeres que previamente participaron en programas de la fundación, y se les capacitó para volverse agentes de cambio social en sus comunidades.

“Es el segundo año que logramos implementar este proyecto tan específico en temas de prevención de violencia, y nace con alianza con la embajada de Francia y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia”, dice la directora ejecutiva de Fundación Calicanto, Gabriela Valencia, quien explica que el perfil que se buscó son mujeres que dentro de su entorno conocen su contexto, saben identificar los problemas de su barrio y logran un efecto multiplicador.

“Se les capacitó desde cómo identificar potenciales problemas en sus comunidades y cómo manejar posibles soluciones, liderazgo, imagen personal, cómo llevarlo a un nivel de lenguaje que pueda ser comprendido por su comunidad y los adolescentes que era como el objetivo final”, dice Valencia.

Enfocados en la juventud

Un grupo importante a la hora de combatir la violencia son los jóvenes. “La juventud hoy en día está muy vulnerable”, reflexiona Edelmira Miller, agente de cambio capacitada por la Fundación Calicanto. Para ella es importante brindarle a los jóvenes información veraz y eficaz sobre lo que es el maltrato y la violencia.

“Los jóvenes tienden a normalizar este tipo de comportamiento. Normalizan la violencia diciendo cosas como: me gritó pero es normal, me agredió pero es normal. Sin darse cuenta de que todos estos son indicios de que esta persona va a controlar mi vida totalmente, a tal punto que yo tema por mi vida, por salir, por tomar mis propias decisiones. Al igual que hay muchos jóvenes que desde niños vienen de hogares donde practican la violencia doméstica”, apuntó.

Para Miller la información es punto clave, “porque la falta de ella es lo que les impide salir de eso. Poder identificar características con las que puedan decir: esto me está ocurriendo y debo salir del maltrato”.

Y es que reconocer que se es víctima de violencia es el primer y más importante paso, ya que como afirman estas agentes de cambio, por más que se conozca la información y los lugares donde pedir ayuda, si no se acepta que se tiene un problema la persona no va a aceptar dicha ayuda.

La violencia no discrimina

Un punto importante a recordar es que los hombres también sufren de violencia y, según cuentan las participantes de este proyecto, es más difícil llegar a ellos porque tienden a callar. “Sufren de estigmas y etiquetas, les dicen cobardes, gays, etc”, comparte Edelmira Miller. Haciendo un llamado a que el respeto debe ser para todos los miembros de la sociedad sin importar su sexo.

De igual forma recuerdan que para brindar apoyo no hace falta vivir un episodio de violencia. “Con pequeñas acciones se pueden hacer grandes cambios y todos tenemos derecho a no sufrir de abusos, a soñar con un futuro mejor y que todos podemos lograr ese cambio que estamos buscando”, explica Ana Gonzáles, otra participante del programa, quién manda un mensaje claro a todas las víctimas: “No tengan miedo, porque no están solos, siempre habrá alguien dispuesto ayudar, un familiar, una oenegé, etc. Digan: estoy pasando por esto”.

El rol de la sociedad

Lo importante a recordar es que es un trabajo de todos contribuir a detener los ciclos de violencia. “Como sociedad tenemos el rol más importante. Somos la voz que se puede alzar para prevenir este tipo de actos. La sociedad es la que primero se convierte en víctima y en abusador”, dice Génesis Sierra, coordinadora del proyecto, recordando que “muchas veces la sociedad se hace la ciega. A veces vemos en la calle o escuchamos a nuestros vecinos y preferimos no meternos porque son asuntos de pareja, pero como sociedad podemos hacer algo”.

Para Sierra la sociedad ha normalizado ciertos tipos de comportamientos abusivos. “Creemos que por ser celoso, porque no nos deja comer, nos quiere ver bonitas, pero es que la persona es abusiva, quiere dominar a la víctima. Porque puede estar sufriendo de violencia pero cree que es amor”. Una característica que resalta de los abusadores es que “son personas carismáticas, amables, porque es su fachada externa. Pero internamente son dependientes de la víctima porque no pueden vivir sin alguien que les sirva”, remarcó.

De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, en el mundo un 35% de las mujeres (una de cada tres) ha sufrido alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima o violencia sexual perpetrada por una persona que no es su pareja.

En Panamá, estadísticas del Ministerio Público sobre violencia doméstica indican que entre enero y octubre de 2021 se presentaron 14 mil 319 denuncias por violencia de género, es decir, mil 779 denuncias o 14% más que las reportadas en 2020, cuando para el mismo período se registraron 12 mil 540.

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