Científicas del Smithsonian Panamá denuncian años de acoso sexual

Una investigación revela una cultura de acoso y comportamiento sexual inapropiado en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en Panamá, el único complejo de la institución académica-educativa que se encuentra fuera de Estados Unidos. La investigación recopila los relatos de 16 científicas mujeres que trabajaron en el recinto y hasta dejaron el lugar para no seguir tolerando el acoso.

13 diciembre 2021 |

¿Por qué es importante? Smithsonian es la institución más grande de museos, educación e investigación del mundo, fusionando artes, historia y ciencia en galerías e investigaciones con científicos de todo el mundo. Su único recinto fuera de Estados Unidos se encuentra en la isla Barro Colorado, en Panamá, un centro de investigación ambiental clave en los avances sobre evolución, biodiversidad y cambio climático.

  • Cada año se reúnen alrededor de 1,200 científicos investigadores en el STRI para desarrollar sus trabajos científicos de doctorado o postdoctorado. Sin embargo, la investigación revela que ser una mujer investigadora en el lugar es difícil y deben tolerar acoso, comentarios sexuales inapropiados o manipulaciones para poder continuar y culminar con sus contratos o becas.
  • La Asociación Estadounidense de Mujeres Universitarias señala en una investigación sobre acoso laboral que el 34% de las mujeres han sido acosadas en sus sitios de trabajo, y que el 38% de ellas ha renunciado por esas razones. Similar a las científicas que dejaron el STRI por acoso sexual.

Contexto. 16 mujeres investigadoras que trabajaron en el STRI contaron sus historias de acoso y abuso dentro de la institución por parte de hombres en roles de poder dentro de la organización —jefes de laboratorios, de investigaciones, asesores o internos—, y cómo esto les afectó en el trabajo y vida personal, al punto de que algunas dejaron el recinto.

  • Sarah Batterman entregó una queja formal al Smithsonian en 2020, en la que denunciaba que Benjamin Turner —quien lideraba el laboratorio de bioquímica del instituto— la había violado en una conferencia en San Francisco, 2011. Luego de su denuncia, otras siete mujeres expresaron haber sido acosadas por Turner. “Nunca me había sentido tan aislada, pero ahora sé que no estoy sola”, expresó Batterman al saber de las otras denuncias.
  • Meg Crofoot, antropóloga que por primera vez fue al instituto en 2003, contó a Buzzfeed que Egbert “Bert” Leigh —un científico patrocinante de su investigación que trabajó en STRI— constantemente hacía comentarios sexuales inapropiados, y que cuando volvió en 2009, Leight trataba de cortejarla hasta por lo que en 2010 decidió dejar de residir en la isla y tener un apartamento en Panamá, mientras iba en bote todos los días al instituto para continuar su investigación. “Recuerdo que una vez contó como una de las investigadoras jóvenes le generaban una erección”, recuerda Crofoot.
  • El caso de Emma Sayer se relaciona con quién controlaba el acceso al laboratorio de bioquímica y filtraba las muestras que se estudiaban, Benjamin Turner. “Él usaba esta retórica de ‘somos un gran equipo’ para forzar a la gente a beber”. Sayer recuerda que en una de las fiestas que organizó Turner obligó a una joven instigadora a beber al punto de vomitar y le tomó fotos “para chantajearla luego”. Sayer presentó quejas formales y esto le costó el acceso al laboratorio.

Otras 13 mujeres contaron sus historias de abuso y acoso dentro de la institución, por lo menos desde el 2000, algunas también confirmaron las denuncias, pero prefirieron mantener el anonimato por miedo a represalias. Mientras estas mujeres siguen siendo educadoras en distintas universidades del mundo, el instituto todavía tiene una deuda con aquellas científicas que pasaron por estos tratos y no consiguieron un protocolo de denuncia y acción efectivo.

El actual director del ISTR, Joshua Tewksbury, asegura que no tolerarán ningún comportamiento de abuso o acoso dentro de la institución.

 “Tomamos esta responsabilidad con seriedad y tenemos protocolos claros en el lugar para investigar y atacar las preocupaciones que puedan surgir de la gente”, explicó el director quien se negó a dar declaraciones sobre casos específicos de acoso y abuso dentro de la institución.

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