La princesa Ayako renuncia a su título real por amor: así ha sido su boda

La historia de amor de la pareja formada por la princesa Ayako de Japón y el financiero Kei Moriya siempre será de esas que se recuerdan con el paso del tiempo.

30 octubre 2018 |

La historia de amor de la pareja formada por la princesa Ayako de Japón y el financiero Kei Moriya siempre será de esas que se recuerdan con el paso del tiempo. Obligada a perder sus títulos y su estatus al casarse con un plebeyo, Oyako eligió el amor de su vida antes que la continuidad de su situación como princesa.

La boda de la Princesa Eugenia no ha sido la última boda royal del año. La princesa Ayako de Takamado ha cerrado el año de bodas de la realeza. Y con un enlace que se recordará siempre. Una historia de amor en la que ella renuncia a su estatus social por pasar el resto de sus días junto al amor de su vida.

Eso sí, la pérdida de estatus lleva consigo una compensación de unos 800.000 euros tras la boda. Cosa que se aprobó, según los medios nipones, "en una reunión a puerta cerrada del Consejo de Economía de la Casa Imperial, el Primer Ministro Shinzo Abe, los presidentes de las dos cámaras y el jefe de la Agencia de la Casa Imperial".

Esto no es nada nuevo en Japón pues, cada vez que una mujer de la Familia Imperial pierde su título, se le otorga para que conserve su nivel de vida. Ya pasó cuando en 2005 la princesa Sayako perdió su título tras casarse con un funcionario del gobierno de Tokio o cuando la hermana de Ayako, Noriko Senge, lo hizo en 2014.

Un matrimonio tradicional nipón
A pesar de que Kei Moriya ha asistido a la ceremonia con un chaqué complementado con chistera y guantes, siguiendo la tradición, Ayako decidió vestir un kimono tradicional a todo color formado por una túnica uchiki amarillo pastel con estampado en verde y rojo y unos pantalones hakama en burdeos. Todo debidamente conjuntado con un peinado recogido típico de la aristocracia imperial nipona y un abanico de ciprés japonés. Y, justo antes de la ceremonia, cambió su kimono por una túnica color granate estampada de estilo sintísta combinada con una falda naga-bakama marrón.

La boda fue privada pero se sabe que se celebró en el santuario de Meiki de Tokio donde decenas de personas se acercaron a felicitar a los novios. Y, aunque eligieron seguir varios rituales orientales como el intercambio de copas de sake, también siguieron algunas occidentales como el intercambio de anillos.

Según la ley nipona de 1947, el hecho de perder el estatus al contraer matrimonio con una persona que no pertenece a la Casa Imperial solo afecta a las mujeres. Ellas abandonan todos sus derechos y su hijos no forman parte de la línea sucesoria. Cosa que está comenzando a ser preocupante para la Casa Imperial, al ser el número de miembros femeninos muy alto y, por ende, las probabilidades de reducción de los miembros de la Casa Real altas también. Además de dificultar la representación en los actos oficiales que se deben repartir entre menos personas. Y puede que por eso, por primera vez, Ayako continuará ejerciendo algunos de los cargos que tenía durante su etapa como miembro de la familia.

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