La artritis reumatoide es 2.5 veces más común en mujeres

• Es una enfermedad inmunológica, crónica y no tiene cura. • Cerca del 80 % de los casos de enfermedades autoinmunes corresponde a la población femenina.

11 octubre 2020 |

Las enfermedades autoinmunes ocurren cuando el sistema inmunológico del cuerpo -que nos protege de bacterias, virus y toxinas, entre otros- identifica a las células saludables como enemigas y las ataca por error. Existen alrededor de 80 tipos diferentes, de las cuales la artritis reumatoide (AR) es de las más frecuentes, siendo 2.5 veces más común en mujeres que en hombres, a nivel mundial.1,2,3y4
 
Puede suceder entre los 20 y 50 años de edad, aunque niños y adultos mayores también la pueden desarrollar. Esta enfermedad es una forma de artritis crónica (continua) que causa dolor, inflamación, rigidez y pérdida de la función de las articulaciones; tiende a afectar primero las de las muñecas, manos y de los pies, así como de las rodillas, los hombros y tobillos, entre otras.4y5
 
Quienes sufren este padecimiento pueden llegar a desarrollar otras enfermedades asociadas como cardiovasculares, osteoporosis, diabetes y hasta hipertensión.6
 
“De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades autoinmunes afectan a entre el 3 % y 7 % de la población global. Específicamente, dos de cada tres casos con AR son mujeres, muchas en edad laboral, lo que trae consigo un gran impacto social, de salud y económico, permeando también a la familia y al entorno cercano de la persona”, detalló el doctor Gastón Solano, gerente médico senior de Pfizer Centroamérica y Caribe. “Debido a que este padecimiento suele ser crónico, es importante que se detecte tempranamente para que el paciente reciba la asistencia médica necesaria y pueda tener una mejor calidad de vida”. (Ver recuadro: “¿Por qué las enfermedades autoinmunes se dan más en mujeres?”).
 
Causas de la AR
 
Si bien el sistema inmune protege al cuerpo de infecciones, en el caso de la artritis reumatoide se desconoce, todavía, cuál es el factor que hace que dicho sistema ataque a las articulaciones y a órganos como los pulmones, el corazón, los ojos y hasta la sangre, entre otros.4
 
Algunas teorías apuntan a que la causa es una combinación de factores genéticos, ambientales y sociales (como por ejemplo fumar), el estrés físico y emocional, hormonales o de inmunidad anormal; sin embargo, todavía no existe una respuesta específica.4
 
En ocasiones, los síntomas de la AR (hinchazón, dolor articular y rigidez, entre otros) pueden empeorar en brotes por ciertos factores desencadenantes como lo son el estrés, la suspensión repentina de medicamentos e inclusive, demasiada actividad.7
 
 
Cabe destacar que esta enfermedad no es contagiosa; es decir, no se transmite entre personas.
 
        
 
Tratamientos para el control de los síntomas
               
La AR se diagnostica mediante un análisis de sangre (con pruebas generales y específicas como factor reumatoide y/o anticuerpos antipéptidos citrulinados), un examen médico de articulaciones, identificación de síntomas (por ejemplo, rigidez por las mañanas -de cerca de una hora- e hinchazón de articulaciones por al menos seis semanas) y radiografías o ultrasonidos. Si bien no existe una cura para la enfermedad, los actuales tratamientos les brindan a los pacientes un alivio de los síntomas y les permiten seguirse desempeñando casi a la normalidad. 4y9
 
El tipo de tratamiento que se recete siempre dependerá de varios factores, entre ellos la edad de la persona, su salud en general, el historial médico y la severidad de la artritis. Destacan fármacos antiinflamatorios sin esteroides, los inhibidores COX-2, los antirreumáticos que modifican las enfermedades y los biológicos.4
 
“La meta que se busca con cualquier tratamiento para un paciente con AR es reducir el dolor y la inflamación en las articulaciones, así como mejorar sus capacidades para efectuar las actividades de su rutina diaria. No solo se consideran medicamentos, sino también, tener una nutrición balanceada, asistir a terapia física y emocional, así como hacer ejercicio, tal es el caso de caminar y nadar”, detalló el Dr. Solano.
               
En el momento en que los síntomas de AR se presenten, es importante que el paciente acuda al reumatólogo de inmediato, para una primera valoración y seguimiento. También, se recomienda ponerse en contacto con las asociaciones de pacientes de cada país, para recibir un apoyo adicional de quienes padecen la misma enfermedad y aprender más acerca de cómo afrontarla.
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Ocho consejos para pacientes con artritis reumatoide

 

 

Artritis reumatoide (AR)1y2

 

Además de seguir las indicaciones del médico reumatólogo, en cuanto al tratamiento, existen otras recomendaciones que el paciente puede seguir para convivir mejor con la enfermedad.

 

  1. 1.      Pierda el peso en exceso, ya que mientras más pese más tensión tendrán las articulaciones de la cadera, espalda, pies y hasta rodillas.
  2. 2.      Practique actividad física, ya que el ejercicio fortalece los músculos y protege las articulaciones. Puede contemplar una rutina de 30 minutos diarios, entre caminar o nadar, para reducir el dolor e incrementar la movilidad.
  3. 3.      Al hacer ejercicio, protéjase. Por ejemplo, use protectores para aliviar la tensión de las articulaciones o rodilleras y casco en caso de andar en bicicleta.
  4. 4.      Mantenga una dieta saludable y balanceada.
  5. 5.      Relájese, ya sea tomando un baño caliente o con un masaje. Es importante aliviar la tensión muscular, porque esto hace que se tenga más dolor articular y fatiga.
  6. 6.      No fume. El fumado puede reducir la masa muscular y conducir a un mayor riesgo de fracturas, así como retardar la recuperación después de una cirugía.
  7. 7.      Planifique su día. Es importante que realice tareas diversas, en las que use diferentes articulaciones o en las que pueda tomar descansos frecuentes, para estirarlas.
  8. 8.      Duerma entre ocho y diez horas diarias. Además, se recomienda que el colchón sea duro y la almohada baja.

 

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