La faja, la mejor aliada de la mujer

Cuando hace unos días le preguntaron a Norma Duval por el secreto de su esbelta figura, no pudo ser más sincera: genética y faja

10 agosto 2019 |

Cuando hace unos días le preguntaron a Norma Duval por el secreto de su esbelta figura, no pudo ser más sincera: genética y faja. Una confesión que nos ha sorprendido a quienes nos pasamos la vida haciendo regímenes para perder tres o cuatro kilos antes de empezar las vacaciones, y un poco menos a quienes, por trabajo o simplemente porque es una prenda interior que aunque creíamos desterrada de nuestro ideario femenino tras la liberación de la mujer, constatamos que la realidad es que sigue estando ahí, siendo la favorita de casi todas las que buscan la perfección del cuerpo y no quieren pasar por el quirófano.

La faja, o el corsé, que se empezó a utilizar en la antigua Grecia, la han usado hombres y mujeres, aunque en mayor numero estas últimas ya que fueron quienes la popularizaron en el Siglo XVI, en la corte de los Medici, y más tarde en los felices 20, cuando se consideró una liberación, debido a los materiales que se empezaban a utilizar, más flexibles, con diseños que se han ido adaptando a los tiempos, hasta convertirse en la prenda imprescindible en el armario de cualquier mujer. Pues aunque no nos guste o resulte incómoda, lo que sí está claro es que todas, en algún momento de nuestra vida, recurrimos a ella para tratar de disimular esas redondeces tan incómodas que se van instalando en nuestro cuerpo con el paso de los años, especialmente en nuestra cintura e incluso en las extremidades inferiores.

Nunca olvidaré aquella escena de Lo que el viento se llevó, en la que una esclava negra se empleaba a fondo para conseguir que la cintura de Scarlett O'Hara quedase reducida a la mínima expresión. Sin llegar a tanto, hoy son muchas las modelos, presentadoras de televisión, cantantes, políticas, que quieren parecerse a Emma Watson o a Jeniffer López y que, para conseguirlo, no dudan en llevar bajo sus maravillosos vestidos, una faja que tiene todos los visos de las corazas pero que les ayuda a disimular las lógicas imperfecciones. Para comprobarlo, invito a quien tenga interés en este asunto, a que cuando vayan a un estreno o a una fiesta benéfica, se acerquen a su celebrity favorita, le pasen discretamente la mano por la cintura al más puro estilo George Clooney y comprobarán que es cierto lo que digo.

Que nadie piense que este tipo de prenda no lleva aparejado un cierto sufrimiento, por más encajes o materiales sensibles con las que están confeccionadas, porque, al final, de lo que se trata es de que, si hay que padecer durante unas horas para conseguir un cuerpo espectacular, a sufrir toca. En el caso de Norma Duval, es cierto como dice que la genética juega a su favor, lo que no impide que en determinados momentos acuda a la faja para seguir apareciendo con un cuerpo perfecto, espectacular y, como ella, tantas otras a quienes se les juzga más por su físico que por sus méritos. No es el caso de Norma, que demostró lo inteligente que es cuando se dio cuenta de que los años no pasan en balde y abandonó los escenarios para dedicarse a los negocios, lo que no le impide seguir mimando su imagen y autoestima.

OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

Da tu opinión

Incorrecto intentelo de nuevo
NOTA: Las opiniones sobre las noticias no serán publicadas inmediatamente, quedarán pendientes de validación por parte de un administrador del periódico.

NORMAS DE USO

1. Se debe mantener un lenguaje respetuoso, evitando palabras o contenido abusivo, amenazador u obsceno.

2. www.letrasfinas.com se reserva el derecho a suprimir o editar comentarios.

3. Las opiniones publicadas en este espacio corresponden a las de los usuarios y no a www.letrasfinas.com

4. Al enviar un mensaje el autor del mismo acepta las normas de uso.