Ana K. Spalding es una de las cuatro científicas que integran la Estación Científica Coiba-AIP.

La relación de investigación de Ana K. Spalding con Coiba nació desde el 2011

14 noviembre 2019 |

Una enamorada de la ciencia y de la magia de Coiba

Para la científica, es muy importante la identidad, la perspectiva social y la innovación, en un contexto donde exista la oportunidad de destacarse por su género.

En su amor por la ciencia siente que promover y desarrollar actividades dedicadas a la investigación científica, son la oportunidad perfecta para que, internacionalmente, se conozca que Panamá cuenta con mujeres que están desarrollando trabajos importantes.

Dentro de Coiba-AIP cree firmemente en su misión de generar las capacidades científicas, tecnológicas y educativas que garanticen la sostenibilidad de los recursos naturales, la protección y conservación de la biodiversidad existente en el Parque Nacional Coiba (PNC), la Zona Especial de Protección Marina (ZEPM) y el área de influencia de la reserva ecológica.

Ana asegura estar comprometida con la realidad nacional en materia de conservación, por tanto, está convencida de que es el momento ideal para poder diseñar una estrategia de investigación y colaboración internacional desde Panamá.

La pasión de Ana K. Spalding por la ciencia creció desde la infancia, como una herencia de sus padres. Él, un destacado ingeniero trabajador del Canal de Panamá, mientras que ella, una fundadora de una prestigiosa organización no gubernamental que lleva más de 40 años en el territorio nacional trabajando en beneficio de la conservación de los recursos naturales.

Desde muy pequeña participó en campamentos y giras, pero fue su madre que, desde niños, los llevaba a ver pájaros en todas las áreas espectaculares de Panamá, alimentando su compromiso con la ciencia.

Entre risas, contó que posee una foto donde tiene como dos años, montada sobre un caballo, al lado de su mamá. “Íbamos para la comunidad Ngäbe-Buglé, ella iba a hacer trabajo comunitario y siempre digo que allí comenzó mi trabajo de campo”, destacó.

Para Ana K. Spalding el mayor mérito de su carrera es su reconocimiento como investigadora panameña. “Haber obtenido el doctorado para mí es un mérito súper muy importante, simplemente el hecho de lograrlo es un mérito, porque no es algo que muchos panameños, sobre todo las mujeres, tienen la oportunidad de hacerlo”, comentó. Se refirió también a otros méritos, como poder seguir haciendo investigación en Panamá, sobre todo como investigadora de Coiba-AIP.

En estos momentos trabaja en una posición parcial, como docente en la Universidad de Oregon State University, en los Estados Unidos, nueve meses al año: seis meses enseña y el resto del tiempo hace investigación. Sus trabajos son principalmente de investigación de Panamá.

“Soy mamá, mujer latina, afrodescendiente, desde muy chiquita, interesada en un mejor mundo y formar parte de grandes proyectos como Coiba-AIP”,

ANA K. SPALDING
CIENTÍFICA

Enfatizó que su investigación está relacionada con las ciencias sociales, adaptación de las comunidades locales a los cambios políticos y ambientales. Por ejemplo, el de las comunidades costeras, de cómo se adaptan a nuevas políticas pesqueras y al cambio climático.

Su encuentro con Coiba

La relación de investigación de Spalding con Coiba nació desde el 2011. Fue como ese amor a primera vista, luego que fue invitada a un taller para buscar oportunidades de trabajos de investigación en las áreas de amortiguamiento de la reserva, específicamente en las comunidades de Bahía Honda y Pixbae. Aunque, recuerda que para el año 2001 trabajó con la Agencia de Cooperación Alemana, un intercambio entre pescadores y agricultores en la costa de Azuero. El taller se hizo en Coiba, en la Estación de Gambute, sobre el uso sostenible de los recursos naturales.

“Coiba es magia”, dijo Ana K. Spalding, a la que le brillan los ojos cuando describe ese atardecer en la estación de Gambute, cuando conversa con las personas de sus experiencias sobre la reserva ecológica.

“Es magia, no cabe otra palabra. Hacer esnórquel de 5 o 10 minutos de estar en el agua es como una lluvia de colores, los pececitos, tortugas, tiburones, en Granito de Oro, solo en una vuelta de 10 minutos, es algo que mucha gente jamás ha visto en este mundo”, explicó.

Aportes

Recientemente, Spalding publicó un artículo en la revista Marine Policy, sobre Belice, una investigación liderada por un estudiante que asesora, cuyo trabajo es sobre el manejo de recursos pesqueros, a través del diseño de un sistema al acceso limitado a las diferentes áreas marino costeras del país.

Este artículo científico representa el undécimo que producen los investigadores de la estación científica en un periodo menor a los 18 meses de estar funcionando como AIP, lo que destaca a los científicos panameños, quienes son productivos en los más altos estándares mundiales.

Acotó que la experiencia de impartir en el extranjero las investigaciones que ha realizado en Panamá es muy interesante, porque solo el año pasado trajo a unos estudiantes a la provincia de Bocas del Toro para desarrollar un proyecto y que, en estos momentos, están en el proceso de hacer el reporte final para el Instituto Nacional de Cultura (INAC).

“Es interesante porque Panamá es mi casa, es mi hogar y es como abrirle las puertas de la casa a alguien y te abres a todo tipo de respuestas. Algunas personas están impresionadas, porque nunca habían visto nada así. Con el tiempo, he reconocido que por lo menos al año, todas las personas que han tenido la oportunidad de estudiar en Panamá han apreciado la oportunidad única que representa el lugar en cuanto a las comunidades y el acceso a la información, porque las comunidades son muy abiertas a compartir”, detalló Spalding, quien también ha logrado llevar estudiantes extranjeros a la península de Azuero, a través del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

Sobre el anterior punto, explicó que la parte del componente de campo ha sido una de las cosas que más les ha cambiado la vida a los estudiantes.

Por último, pensó en los estudiantes de biología, a los que le encantaría poder orientar, “abrirles la mente al tipo de investigación que pudieran desarrollar y ayudarlos a afiliarse con instituciones y organizaciones que están haciendo trabajo en el área para tener experiencia práctica, porque esa es otra parte. Se habla mucho de investigación, pero si no tienes la oportunidad de tener la experiencia en campo, te limitas mucho”.

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