Elena Cornaro Piscopia: Google recuerda a la primera mujer que obtuvo un doctorado universitario

La italiana descolló desde los 7 años logrando, a partir de entonces, dominar el griego y latín además del hebreo, el español, el francés y el árabe sin olvidar su formación en clave, clavicordio, arpa y violín. Pero su verdadera pasión eran la teología y la filosofía, por la que acabaría convirtiéndose en un hito de la historia

06 junio 2019 |

Nuevo homenaje vía doodle, en este caso a Elena Cornaro Piscopia, la primera mujer en obtener un doctorado en toda la historia y que tal día como hoy, pero de 1646, nació. El doctorado de esta joven fue en filosofía, aunque circunscribirla a ese campo sería quedarnos cortos...

«Cuando Elena tenía siete años, sus padres habían reconocido su talento», explica la nota de Google, que cuenta que una amiga de la familia les motivó para que diera clases la niña de griego y latín. Pero no se quedó allí, puesto que la brillante joven acabaría dominando el hebreo, el español, el francés y el árabe, mientras estudiaba el clave, el clavicordio, el arpa y el violín. Los estudios posteriores de Elena también incluían matemáticas y astronomía, pero su mayor interés era la filosofía y la teología

Pero es ahora cuando nos damos cuenta del valor de esta pionera, puesto que tras convertirse en presidenta de la sociedad veneciana Accademia dei Pacifici, se matriculó en la Universidad de Padua en 1672. Y aunque ahora hasta da nombre a una residencia en Padua para estudiantes, sus inicios no fueron fáciles. O más bien su final, porque si le dejaban estudiar allí pero los funcionarios de la Iglesia rechazaron su solicitud para realizar el doctorado en teología, que era su sueño.

Examen multitudinario
Pero no se arredró. Y con el apoyo de su padre, solicitó un Doctorado en Filosofía esta vez. La repercusión de estos hechos provocaron que un examen oral en 1678 atrajera tanto interés que la ceremonia tuvo que trasladarse de la universidad a la catedral de Padua para acomodar a la enorme audiencia que incluía profesores, estudiantes, senadores e invitados de universidades de toda Italia.

«Elena habló en latín, explicando pasajes difíciles seleccionados al azar de los escritos de Aristóteles», explican desde Google. «Su elocuencia impresionó tanto al comité que expresaron su aprobación de vova voz en vez de con una votación secreta», sigue. Y así se colocó una corona de laurel sobre su cabeza, un anillo de oro en su dedo, un libro de filosofía en su mano y una capa de armiño sobre sus hombros. A la edad de 32 años, Elena era la primera mujer con un doctorado universitario de la historia. Y un ejemplo universal que 373 años después todavía se homenajea.

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