Coqui Calderón presenta obra denominada muestra Mujeres de Savia

Mujer y naturaleza, dadoras de vida

04 abril 2022 |

Un recorrido por la muestra Mujeres de Savia de la panameña Coqui Calderón permite conocer un poco más sobre un tema fundamental en el trabajo de esta reconocida artista plástica.

Mujeres de savia es el nombre de la muestra de la artista plástica Coqui Calderón que se exhibe actualmente en la sede de GAC Motors de Calle 50. En ella, como lo explicó su curador Rainier Rodríguez, de la plataforma Menú Creativo, se refleja claramente el recorrido sobre el mundo de la mujer que hace Calderón a con sus obras, a lo largo del tiempo, desde que completara sus estudios en arte, hasta la actualidad.

Cuando regresa a Panamá, a finales de los sesenta, inicio de los setentas, junto con su gran amiga Graciela Quelquejeu, entra a formar parte de la familia de Panarte, que más adelante se convertiría en el Museo de Arte contemporáneo y desde allí desarrolla una serie de grabados que son el punto inicial de la muestra.

En esos momentos, a través de una recién llegada Alicia Viteri, se crearía el Taller de Grabados de Panarte, técnica que interesó a Calderón y con la que empezó a experimentar.

“Para mí todos esos grabados a inicios de los setentas son fundamentales en el tema del acercamiento que hace Coqui hacia la mujer”, comenta Rodríguez quien muestra dos grabados que muestran con mucho detalle, torsos femeninos. “Ese grabado abre la puerta a ese tema, en mi opinión fundamental en todo el trabajo de Coqui, que es la mujer como el eje de toda la naturaleza”, agrega el curador.

Cuenta Rodríguez que Calderón, en conversaciones curatoriales le remarcó que “la mujer y la naturaleza somos una misma cosa”.

“Y es verdad porque la mujer es quien realmente genera la vida. Y así lo identificaron nuestros ancestros desde siempre, en el arte latinoamericano que ocupa este espacio que llamamos América Latina. Desde México a Chile había esta profunda convicción de que existe una relación entre la naturaleza y la mujer como ente creador. En la montaña, al tope de la montaña, se produce el agua, que venía de allá arriba. Si el agua nos da la vida y la mujer nos da la vida: la mujer y la montaña son la misma cosa”, explica.

Y desde San Lorenzo en Veracruz hasta Mato Grosso hay este tipo de ejemplos de piezas de arte que identifican a la montaña como la gruta de la que salimos. La representación más clara que tenemos en Panamá está en El Valle de Antón: La india dormida.

Más adelante podemos ver en la obra de Calderón, cómo esos torsos bien formados y sensuales, en lugar de aparecer de forma vertical, ocupan formatos horizontales y todas esas curvas se convierten en cimas y valles de montañas que definen paisajes.

Justo antes del desarrollo de los grabados de Calderón, la artista había incursionado en la serigrafía en su llamado período cinético. Una de las obras que destaca de ese momento es un homenaje que la artista hace a la letra H, que con ciertas curvas toman la forma de caderas femeninas, figura que poco a poco se va transformando en un símbolo de fecundidad, celebrando la posibilidad de la mujer de dar vida ((Paisaje con mujer y pera), pero que en otras obras se integra al paisaje (Mujer en azul) donde la figura femenina se vuelve parte de la montaña. “ A veces asume formas un poco más tiernas o amorosas como Corazón atado, una serie de obras donde aparece una mujer acompañada de un corazón y de un sombrero”, señala Rodríguez.

El tema del machismo está presente en la obra de Calderón de una forma contundente. ¿Por qué las mujeres aparecen en tus obras con los brazos cortados? Pregunto en una ocasión el curador a la artista.

“Porque la sociedad nos ha cortado los brazos. Las mujeres tenemos los brazos atados”, le respondió con vehemencia.

Calderón asegura esto desde su experiencia personal, pues no fue nada fácil decidir dedicarse al arte en un momento en que para una mujer y más de determinada posición social era algo no tan bien visto y además, en un momento en que la actividad no estaba desarrollada en lo absoluto.

“Cuando yo regresé a Panamá después de estar en París, no había una galería, no había nada… no había donde exponer, qué te digo, nada más habían amigos artistas. Y gracias a Pimpito Dutary quien me prestó su estudio y organizó mi primera exposición, pude presentar mi trabajo”, comenta Coqui, quien participó en el recorrido. “Fue un choque tremendo. Nadie te paraba bolas, no había donde tener un grupo, un nicho de arte y en ese tiempo no existía Panarte”, recuerda.

“Panarte genera un cambio profundo no solo en el arte de las mujeres sino en el arte en general. En Panamá se empieza a generar y a promover el arte Y en eso, Coqui tuvo también una participación muy importante”, destaca Rodríguez.

En términos artísticos, de acuerdo con el curador, “hay un antes y un después de Coqui en el arte hecho por mujeres en Panamá. Y por eso creo que su obra tiene un nivel de importancia y de trascendencia fundamental para entender la historia del arte en nuestro país. Cuando analizo la Historia del Arte en Panamá, te das cuenta que esta señora se atrevió a chocar contra toda una sociedad y no le importó”, sostiene. El trabajo de Calderón se ha presentado en casi 100 exhibiciones en ciudades como Nueva York, París, Munich, Miami, y en gran parte del continente americano.

El tema de la mujer que a veces es sensual y a veces es la madre naturaleza en ocasiones de reclamaciones sociales y políticas importantes, se convierte además en la madre patria. Una obra que marca los años de lucha de la Cruzada Civilista muestra claramente el torso de mujer custodiando a una infinidad de pañuelos blancos.

Continuamos el recorrido y en la obra aparecen otros elementos de la naturaleza que es mujer y que también forman parte de esa herencia cultural. “Uno de los elementos iconográficos aparte de la mujer/montaña, mujer/naturaleza que recorre ese espacio, es también el jaguar”, dice Rodríguez. Este aparece materializado en una escultura de bronce. Pero con un protagonismo mayor, está el árbol, un gran símbolo de la mujer cuya vida corre a través de la savia. De allí el nombre de esta exposición.

Una de las obras de mayor tamaño se llama Árbol y savia. La savia es la mujer. “Es la vida del árbol, la vida que nos regala la naturaleza, representada con una mujer con sensualidad pero con gran elegancia”, describe el curador la obra.

Continúa el recorrido con una serie de obras que celebran ese corredero biológico que interrelaciona a nuestra naturaleza. Grandes espacios verdes, follajes, un trabajo que “tiene esa magia latinoamericana que viene de nuestros ancestros”.

Las obras de Coqui evolucionan en cuerpos de mujer contenidos dentro de un árbol. “Ella y el árbol son uno solo y el árbol puede estar tranquilo, así como puede estar totalmente estresado porque me van a talar, me van a quemar…”, advierte Rodríguez. En la obra Manglares y quemas se advierte la figura de una mano acercándose a hacer una obra de destrucción. “Esos manglares también son la mujer. Es una alegoría entre la naturaleza y la mujer en la sociedad.

Todo este lenguaje de la mujer y la naturaleza continua en el siglo XXI, y evoluciona de diferentes maneras. “Esa mujer que es naturaleza y que es árbol adquiere una presencia tal vez mucho más fuerte en contraste con un fondo que muestra un horizonte podría ser un mar, podría ser un valle podría ser simplemente una forma abstracta con un rayo de luz”, muestra el curador. La luz, elemento protagónico en la obra de Calderón se mezcla junto con figuras femeninas que ya sea dentro de las ramas o arriba de ellas continúan emitiendo ese mensaje de la relación de la mujer con la naturaleza que llega incluso a encapsularse. Obras como Las tres… y Las otras tres… muestran figuras femeninas que parecen estar aprisionadas, constreñidas.

Pero además de sufrimiento o señalamientos sociales también hay obras que por su emocionalidad dan a la mujer una perspectiva casi de deidad, montadas en lo alto, convirtiéndose en un poema a la vida.

El tema de la migración también es registrado pro la artista quien dedica varias obras a estas personas que salen de su país pero no encuentran patria. Obras que aluden a la ola de migrantes que cruzan la selva del Darién. “La única patria que encuentran es la naturaleza, otra vez la madre, la patria, la mujer en la naturaleza y estas personas pasando por lo que haya que pasar detrás de una ilusión y esa ilusión está en una nube, otro elemento que Coqui ha manejado en diferentes momentos de su trayectoria.

La muestra refleja, sin dudas, la voluntad del artista; dentro de las voluntades de artista de Coqui, una de las más importantes o al menos, una de las que más me impactan”, admite Rodríguez.

La mujer es una constante en la obra de Coqui Calderón a lo largo de su extensa carrera. Ya sea como montaña o árbol, con elementos abstractos o figurativos, con colores que identifican sus paisajes, estas mujeres se convierten en el testimonio visual de una generación que abrió el camino hacia un Panamá más igualitario y equitativo.

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