Después de 66 años de lucha, mujeres coronan su sueño con una presidenta en Honduras

En 1955 se les concedió el derecho de votar y ser electas. Tenían que ser casadas, saber leer y escribir

11 enero 2022 |

Xiomara Castro se convirtió en la primera mujer presidenta de Honduras y en la más votada de once procesos electorales desde el retorno constitucional.
Las mujeres hondureñas tuvieron que esperar 66 años para que una de ellas llegara a ocupar por primera vez la Presidencia de la República.

El triunfo de Xiomara Castro el 28 de noviembre coronó con éxito la lucha de las féminas en cuanto al Poder Ejecutivo aunque todavía falta que se alcance una distribución equitativa en el Congreso Nacional y corporaciones municipales.

Antes de las últimas elecciones, solo habían alcanzado posiciones de regidoras, vicealcaldesas, alcaldesas, diputadas y designadas presidenciales por la cultura patriarcal que ha caracterizado la política vernácula hondureña, a criterio de algunos observadores.
Para el período 2022-2026 fueron electas una presidenta de la República, una designada presidencial, 33 diputadas al Congreso Nacional, cinco diputadas al Parlamento Centroamericano y 18 alcaldesas.

La representación femenina en el Poder Legislativo pasará de 27 en el período 2018-2022 (21%) a 33 o 34 en este nuevo período (26%). Aun así, la presencia sigue muy baja tomando en cuenta el espíritu de la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, aprobada en el año 2000. Este cuerpo jurídico abrió una cuota de participación de las mujeres en 30% que posteriormente se incrementó a un 40% y finalmente un 50%.

Aun y cuando las mujeres ahora tienen los mismos derechos que los hombres, la situación no se les hace fácil para competir en igualdad de condiciones. “Podemos tener mucha capacidad, mucha experiencia, pero si no se tiene el tema económico para esas campañas las posibilidades son menores”, destacó la ahora designada presidencial y miembro de la Red de Mujeres Parlamentarias, Doris Gutiérrez.

Fue en 1955, durante el gobierno de facto de Julio Lozano Díaz, que se le concedió el derecho a la mujer hondureña a votar y a ser electas, pero tenían que estar casadas y saber leer y escribir.

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