La Alegría

18 diciembre 2017

La  Alegría

Voy a compartir con ustedes una reflexión sobre la alegría y al hacerlo deseo brindarle un homenaje a la memoria de mi madre, Rosa de Tapia, la persona más risueña y alegre que he conocido.

A pesar que hubo momentos en su vida en la que tuvo que enfrentar situaciones difíciles, siempre conservó esa alegría a toda prueba, porque su felicidad estaba fincada en una fe inquebrantable.

En este mundo lleno de estrés, qué gratificante es encontrarse con personas alegres, ellas llevan la luz de Dios en su mirada y en su sonrisa. Ellas nos iluminan la vida, porque con su alegría, siembran esperanza y nos dan fuerzas para seguir adelante.

La alegría es la esencia más importante y necesaria de la vida, no se compra ni se vende, sin embargo, cualquiera persona daría toda su fortuna por sonreír, por ser feliz. Alguien dijo en una ocasión: si yo tuviera que pedir un don, un sólo don, pediría, y creo que sin dudarlo, que me fuera concedido el supremo arte de sonreír.

Los afanes de la vida cotidiana nos hace cada día más insensibles, no tenemos tiempo para cultivar la alegría de vivir. Cada día estamos más cansados, más hastiados y más tristes, la depresión es colectiva. Hagamos un alto en el camino. Tenemos muchos más motivos para estar alegres que para estar abatidos.

Hoy en día las personas viven una vida apresuradas, por lo tanto, han perdido su alegría y han extraviado ese gran tesoro, el cual debemos recuperar. Es muy triste vivir siempre con prisa, pasamos por la vida corriendo, abriéndonos paso a empujones para alcanzar metas que nos imponen una sociedad frívola, consumista y materialista. Hasta la manera que tenemos de divertirnos es tan agotadora, tan vacía, que muchas veces esa diversión es falsa y cada vez hay en ello menos alegría verdadera. Sólo nos aturde y nos hace olvidar temporalmente nuestros problemas.

Todos, en algún momento, hemos experimentado el dolor de los contratiempos, de las mentiras, de los desengaños, del cansancio, del fracaso y de las derrotas, pero hemos aprendido que con la actitud positiva y correcta, podemos superar todos esos acontecimientos.

La mejor forma de capacitarnos en la alegría es sonriendo. Todos en nuestra mente tenemos a una persona que en una ocasión nos ofreció una sonrisa, y ese recuerdo permanece para siempre en nuestra memoria. Recuperemos ese recuerdo y cuando la alegría brille en nuestros ojos, la confianza abrirá las puertas del éxito.

La alegría nos es dada a través de las pequeñas cosas de la vida, contemplar el amanecer, la sonrisa de un niño, el canto de los pájaros, la buena música, recordar un poema, la lectura de buenos libros, el servicio generoso que le hacemos al prójimo, el deseo de superación personal y la participación activa en la sociedad a la que pertenecemos.

Tratemos de sonreír más a menudo, la sonrisa contagia la serenidad y la paz. La sonrisa es la mejor medicina para el alma abatida por el sufrimiento. Todos tenemos la imperiosa necesidad de ser tratados con amabilidad.

Se acercan las fiesta de Navidad y año nuevo que mejor regalo que una sonrisa, que mejor reglo que alegrar a un niño triste, que mejor regalo que acompañar a un anciano que vive en soledad. Ninguno regalo se puede comparar con dar alegría y sentirla.

 

 

OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

Da tu opinión

NOTA: Las opiniones sobre las noticias no serán publicadas inmediatamente, quedarán pendientes de validación por parte de un administrador del periódico.

NORMAS DE USO

1. Se debe mantener un lenguaje respetuoso, evitando palabras o contenido abusivo, amenazador u obsceno.

2. www.letrasfinas.com se reserva el derecho a suprimir o editar comentarios.

3. Las opiniones publicadas en este espacio corresponden a las de los usuarios y no a www.letrasfinas.com

4. Al enviar un mensaje el autor del mismo acepta las normas de uso.

ÚLTIMAS COLUMNAS

ARCHIVOS

TAGS