¿Dónde está el cielo?

26 diciembre 2019

¿Dónde está el cielo?

El cielo está en la Tierra, el cielo que representa a la plenitud y a la felicidad está dentro de nosotros/as porque es nuestra esencia y naturaleza divina.

Es impostergable que nos percatemos de esta situación a través del discernimiento al que llegas personalmente, sin que nadie te lo enseñe, llega cuando le buscas.  Los científicos contemporáneos ya reconocen que una cosa es la apariencia (lo material) y otra es la esencia (lo espiritual) subyacente que está detrás de lo que percibimos con nuestros sentidos corporales en los seres y de cada elemento creado. Esa esencia, que no se nota a simple vista, es energía divina e influye en nuestra vida cotidiana.  Esto ya lo percibe tanto la ciencia, como la filosofía y la espiritualidad.  Esta percepción ha  regresado porque en la antigüedad los grandes científicos, eran también filósofos de gran espiritualidad.  Estamos llamados a plasmar en la vida cotidiana lo que realmente somos, un ser divino en un cuerpo humano. Nietze habló del “superhombre” o super mujer, Jesús le llamó “nacer de nuevo” o el hijo o la hija del hombre, indicando que la humanidad tiene la tendencia a desaparecer al hombre antiguo y la mujer antigua y aparecer el nuevo ser, lo cual se obtiene al sacar a relucir lo que realmente somos.

 

Deja de vivir como lo que no eres para que empieces a vivir como lo que si eres. Cuando nos damos cuenta que somos parte de una consciencia divina y eterna, llevándolo a nuestra vida diaria, dejamos atrás el sufrimiento viviendo en forma plena.  Los sabios y sabias que ya lo han hecho nos aconsejan que el camino para vivirlo es darte cuenta que  has estado aferrado/a al “pequeño/a yo” y al tomar consciencia de eso y lo aceptas la presencia del pequeño/a yo, va desapareciendo y así lo que eres va a mostrarse.  El pequeño/a yo se expresa, por ejemplo, cuando le tienes miedo a la muerte y dejas de percibir que tu parte divina es infinita y eterna porque tu parte de apariencia desaparece, pero tu parte divina no.  El pequeño/a yo se manifiesta cuando sientes que necesitas muchos bienes materiales y te aferras a ellos, olvidando que San Francisco señaló “necesito poco y lo poco que necesito lo necesito poco”.  También se expresa cuando quieres que las cosas sean como, cuando y donde quieres visibilizando el egoísmo y con ello el sufrimiento, olvidando que cada cosa sucede cuando corresponde, que todo tiene su ciclo, su porqué, su para qué necesitas tener confianza en la vida y en la Providencia Divina. Cuando solo tienes presente el qué, olvidando que al verdadero/a yo lo que le importa, es el cómo vivo el qué, porque sabe que todo tiene un sentido profundo, con la función de impulsar nuestro crecimiento consciencial y nuestra evolución espiritual.  Entonces, cuando lo percibimos, ese pequeño yo va desapareciendo.  La actitud con la que afrontas todo lo que sucede en tu vida y en la vida en general, generan nuestros pensamientos y emociones. Nuestros pensamientos y emociones dan lugar a las acciones y las acciones generan las reacciones que repetidas originan nuestros hábitos y nuestros hábitos definen nuestro carácter.

 

Como vemos desde los hábitos llegamos al carácter, pero, todo parte de la actitud, esa actitud que utilizamos todos los días desde que despertamos hasta que dormimos.  La actitud se modula con la respiración, el silencio, la meditación, la reflexión y la ubicación en el aquí y en el ahora.

 

¿El cielo dónde está?

 

Los seres humanos podemos vivir en armonía con ese sentido profundo, podemos vivir en armonía con lo que somos y alineados con ese camino.  O por el contrario, confrontando y luchando con ese sentido. Alineados con ese camino somos personas sensatas y en dirección contraria somos personas insensatas.  Vivir en consonancia con el cielo en la tierra es ser sensato viviendo a favor de la vida y fluyendo con la vida.

 

La auto transformación y la evolución en autoconsciencia es ir sacando lo mejor de ti y es nuestro mejor legado a nosotros y a los demás.  Lo mejor de ti es lo mejor que puedes aportar a los demás.

 

Confianza, aceptación y no juicio (la triada perfecta) los maestros lo vivieron en plena actividad cotidiana practicando la acción correcta en el aquí-ahora y lo abordaron con valentía y sin dejar de contaminarse por el escenario y los personajes en donde viven.

 

El cielo somos todos nosotros y todas las formas de vida del planeta y del Universo y el único problema es que no lo vemos debido a que nuestra mirada está turbia, despéjala y verás el Cielo en la Tierra.

 

Lao Tse decía no estires el arco hasta el máximo, los extremos no funcionan, perderás el arco, mantén el equilibrio.

 

La vida corre por donde quiere, sin principio y sin fin porque es un proceso en curso, porque ha aprendido la destreza de hacerlo exitosamente.  Entonces, aprendamos a vivir con destreza y en equilibrio, por las leyes universales de polaridad y ritmo.  La destreza se consigue analizando los errores y los aciertos en la vida. La destreza es automática, es una experiencia vivida. La vida es un equilibrio eterno, no te vayas a los extremos para no perder el equilibrio.  Cuando sientas un desequilibrio, equilíbralo inmediatamente, yendo hacia el lado opuesto. La mente o se va a la izquierda o a la derecha o al medio, pero, tu busca el equilibrio entre todas ellas. No te aferres a ninguna posición determinada, ni siquiera al medio. El equilibrio es un movimiento constante, aun estando en el medio. Camina como un equilibrista, ya que para permanecer en el medio hay que moverse a la izquierda y a la derecha en equilibrio y no es estático. La vida cambia en todo momento, por la Ley Universal de la vibración, no puedes vivir sin cambiar el flujo es una realidad. No hay una ley de conclusión final, siempre habrá una excepción en la regla de mil sucesos iguales, uno puede ser inverso y 999 fueron iguales, la vida es así, una incertidumbre, la vida es misteriosa, solo mantente en equilibrio.  El medio no es un punto fijo, si persigues demasiado el dinero, no funciona, si persigues demasiado a la felicidad, no funciona, busca el equilibrio.  Lo opuesto existe y es una ley universal, si exageras en algo, surge lo contrario, en la búsqueda natural del equilibrio.  La vida es un ritmo, no puedes ser totalmente material, ni tampoco totalmente espiritual, es como la respiración, el aire entra y sale por equilibrio. La vida no es perfecta, si lo fuera, no habría evolución,  la perfección no es la meta porque la perfección es fija congelada y letal, la meta es la totalidad o sea la suma de todo en armonía. Una poesía es más que letra es armonía, una pintura no es solo colores es la armonía que está más allá, es la gama entera, es la armonía de todos los colores.

Hasta en la amistad mantén siempre la distancia para tener el equilibrio, porque está tan cerca la enemistad.  Hay que crear el equilibrio, la vida siempre crea el equilibrio porque el desequilibrio es patológico.  La vida nunca es injusta, si parece que lo fuera, debes haber hecho algo mal, en algún momento te saliste del equilibrio.   

 

El infierno también está aquí, igual que el cielo, cada acto trae consigo su propio cielo o infierno, permanece en equilibrio y estarás en el cielo.  Desequilíbrate y estarás en el infierno, nadie más lo está creando para ti, tú mismo/a lo haces. La energía divina es una ley universal, si vas de acuerdo a esa energía divina eres feliz, si vas contraria a ella eres infeliz, tanto la felicidad como la infelicidad es un síntoma de cómo te mueves, si lo haces en el sentido de la energía divina eres sensato/a, si lo haces en sentido contrario eres insensato/a. 

 

Siente la vida como una poesía, así todo lo bello se siente, debes estar agradecido/a porque estás bendecido/a. La vida es una bendición si sigues la ley de la energía divina, si vas en contra de ella, pierdes el equilibrio y desaparece la felicidad.  El infierno es un síntoma y no luches con el, tan solo trata de comprender donde has ido en contra de la leyes universales y eso es todo recobra el equilibrio. Si estás triste, eso es síntoma, encuentra el equilibrio  de nuevo, un giro, apóyate más hacia la derecha o izquierda y eso hay que hacerlo constantemente.  Tienes que encontrar el equilibrio a cada momento, usa la meditación, la meditación es algo similar a la respiración o la circulación de la sangre, es constante, poco apoco se volverá natural y encontrarás la destreza, serás equilibrado/a y feliz.

 

Estar en el cielo es vivir en unidad armoniosa con todas las cosas, sin dualismo, sin polaridad, sin crear divisiones, sin apegos, sin distinciones, sin estar etiquetando los acontecimientos. 

 

 

 

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