Transformación interna para el desarrollo espiritual

02 noviembre 2019

Transformación interna para el desarrollo espiritual

“El más perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar, es la transformación en Dios” o Diosa, afirmó San Juan De la Cruz de la Iglesia Católica, en el siglo XVI.

Porque como nos han demostrado, en innumerables ocasiones las tradiciones espirituales ancestrales, somos seres divinos en cuerpos humanos.  El místico sufí del Islam Al-Hallaj (Alhalá) dijo en el siglo IX “Dios soy yo y yo soy Dios, cuando dejo de ser yo” o sea cuando dejo de identificarme con el yo inferior y con la mente concreta y me identifico con el Yo Superior y la Mente Abstracta, donde se encuentra ubicada nuestra chispa divina o fragmento divino, que permite que Dios Padre-Madre, a través de este fragmento divino, esté dentro de cada persona.

 

Las tradiciones orientales ancestrales nos han insistido en que “todo es Dios y Dios es todo”.  La teósofa Helena Blavatsky indicó en su obra la Doctrina Secreta, que Dios está en cada átomo del Universo, que absolutamente todo está lleno de vida y de divinidad.  ¿Por qué entonces, no vivimos como la divinidad que somos? La respuesta es porque necesitamos una transformación interna para el desarrollo personal. 

 

En el evangelio de Juan, Jesús, en su famosa conversación una noche con Nicodemo le dice que “hay que nacer de nuevo del espíritu y del agua”, metafóricamente, es como una especie de resurrección en vida, para vivir en coherencia con la divinidad que somos por designio divino. La transformación interna es desechar la forma en como estamos viviendo y empezar a vivir  como lo que realmente somos. Al lograrlo, seremos felices alcanzando el cielo en la Tierra y evitando muchos sufrimientos.

 

Desde las corrientes espirituales orientales antiguas nos llegaron los libros de Los Yogas Sutras de Patanjali, escritos por Patanjali, cuatro siglos antes de Jesucristo y quiero que sepas que desde ese tiempo tiene su origen el Yoga, aunque se ha hecho notable en la actualidad. El Yoga, tiene como finalidad controlar las perturbaciones emocionales y mentales, que son las causas del sufrimiento impidiéndonos vivir como lo que realmente somos.  En esta disciplina se enseña que la perturbación emocional y mental es la que nos hace identificarnos como seres netamente corporales y nos hace olvidar lo que verdaderamente somos.  La perturbación emocional y mental nos hace pasar la vida buscando la felicidad para el pequeño yo, así, pasamos el tiempo sufriendo en la vida actuando en la polaridad, juzgando la vida a través de las cosas que nos generan bienestar y  las cosas que nos causan malestar, cuando en realidad lo que genera el sufrimiento es precisamente esa dualidad y polaridad.  Por esa misma dualidad vivimos con miedo a la muerte y por ende, con miedo a la vida, ignorando que la muerte es solo el paso de una habitación de la vida a otra habitación de la vida.

 

En resumen, la raíz del sufrimiento es ignorar lo que somos e identificarnos con lo que no somos.

 

¿Cómo salir de esta confusión de identificación? Con la transformación interna para el desarrollo espiritual, para lo cual lo primero, es querer cambiar nuestra identificación.

 

La trasformación es un proceso, no es de pronto, es un sendero que tenemos que recorrer, por lo que llegará el momento en que se logrará esa transformación espiritual.  Pero, no olvidemos que la transformación es interna ya que no va desde el exterior hacia el interior de la persona, es desde adentro hacia afuera, como le ocurrió a San Agustín (354-430 DC) santo de la Iglesia Católica, quién en este proceso escribió su famosa obra Confesiones, fueron doce libros, divididos en capítulos, donde narra sus experiencias. En un capítulo del libro diez expresa su transformación interna anunciando "¡Tarde te amé,  hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo de mí mismo estaba afuera y así por fuera te buscaba; y me lanzaba sobre esas cosas hermosas que tú creaste para mí. Tú estabas conmigo, más yo no estaba contigo".

 

La teósofa Helena Blavatski aseguró que ese sendero está en ti y eres tú, lo dice en su obra La Voz del Silencio. Entonces, ¿por dónde se empieza?, se empieza por cómo eres en este momento.  ¿Desde dónde se empieza?, se empieza en la etapa en donde te enuentra en este momento, obsérvate, mírate, conócete e identifica cómo y dónde te encuentras en este proceso.  Conocerse a uno mismo/a, y percibirte, sin culpas, ni remordimientos, sin pesares, ni arrepentimientos, solo sincérate para ubicarte. Analiza, por ejemplo,  que te enfadas demasiado, que no practicas la empatía, solo date cuenta, fíjate que eres como eres, no como te gustaría ser, allí inicia el proceso de trasformación interna. 

 

El maestro Dogen del Siglo XIII o edad media en Japón lo resumió en su famosa frase “nariz vertical y mirada horizontal”.  Dogen vivía en un monasterio de Japón y el gobernador de ese país sentía que no tenía vida plena y quería saber cuál era su esencia verdadera, entonces, sus consejeros le indicaron que Dogen lo podía ayudar.  El gobernador le preguntó a Dogen, ¿cómo hay que vivir la vida? Dogen contestó una y otra vez que con la nariz vertical y la mirada horizontal. Como el gobernador no le entendía, iba a dar la orden para que  le cortaran la cabeza, pero, en ese preciso momento, mentalmente lo entendió y agradecido de la respuesta, le besó los pies a Dogen. La nariz vertical significa conócete a ti mismo/a, aquí y ahora, dándote cuenta de lo que se mueve en ti y acepta lo que descubres ya que si te das cuenta y lo aceptas,  te puedes transformar, luego, practícalo en la vida cotidiana. Te seguirás enfadando, pero cada vez menos frecuentemente y el enfado que duraba mucho tiempo,  ahora se disipará rápido.  La mirada horizontal, significa que tengas un horizonte, puede ser un referente que te ayude a llegar a dónde quieres ir ¿Quieres vivir como Dios Padre-Madre? Pues es ese tu horizonte.  ¿Quieres ser empático/a?, sigue las enseñanzas de alguien, un Dogen,  que te sirva de referencia. 

 

Vamos a separar las turbulencias o perturbaciones de origen emocional, de las turbulencias o perturbaciones de origen mental, porque son diferentes. Estas turbulencias emocionales o mentales nos afectan el sendero de transformación interna para el desarrollo personal, por lo que hay que saber cómo manejarlas.

 

Las turbulencias o perturbaciones emocionales se caracterizan porque te ponen a sufrir del cero al infinito en un instante, por ejemplo, estás calmado/a y te dicen que alguien falleció, tu emoción pasa automáticamente del cero al infinito, no hay un proceso. Este suceso tiene un efecto en tu cuerpo físico que se expresa en el pecho, en el ritmo cardiaco y en el sistema digestivo. 

 

Sin embargo, las turbulencias o perturbaciones mentales se caracterizan por tener un proceso, por ejemplo, ocurre un suceso y empiezas a darle vueltas y vueltas, como lo sería un problema económico.  Cuanto más vueltas le das al asunto, éste se va agravando y se manifiesta en tu cuerpo con migrañas o dolores de cabeza.

 

¿Qué hacer?

 

En las perturbaciones emocionales  el Yoga Sutra de Pantanyali nos indica que hay que procurar el cese de dichas tempestades, porque éstas nos impiden ver la realidad de la vida, no vemos la vida, vemos solo la turbulencia.

Por su intensidad, las perturbaciones emocionales, pueden presentarse como tempestades (muy fuertes) o como borrascas (más débiles).   Para manejarlas hay que hacer siempre de corazón lo máximo que puedas, de cero al diez no es hacer el diez, es hacer lo máximo que puedas.  Son las perturbaciones emocionales las que ocasionan situaciones muy traumáticas que dan lugar a que la propia vida deje de tener sentido.  Por ejemplo, cuando a una madre se le muere un bebe y tiene otros hijos, la situación no solo la afecta abrumadoramente a ella, si no que repercute en los otros hijos, los otros hijos sienten que perdieron a su hermano y también perdieron a su madre.  Esta tempestad, requiere tiempo, se aconseja integrarse a asociaciones donde participan otras personas que han pasado por situaciones similares.  De esta manera, vamos logrando que la tormenta se vaya transformando en una borrasca. 

 

Cuando consigas que la tormenta se transforme en borrascas emocionales ¿qué hacer con ellas?  Las borrascas emocionales son un problema que no puede ser resuelto desde el mismo plano en que se generó, como afirmó Albert Einstein, así que una borrasca emocional no puede ser resuelta emocionalmente.  Entonces, para manejarlas adecuadamente, hay que ir al plano mental el cual tiene dos niveles el inferior y el superior o sea la mente concreta y la mente abstracta.  La mente concreta sirve para lo cotidiano, pero, en una borrasca hay que usar la mente abstracta o trascendente para solucionar la borrasca espiritualmente.

 

Una forma práctica de expandir la mente abstracta es analizar en las noches cuanto tiempo hemos usado una y otra mente en el día, hay que lograr que la mente abstracta libere lo que verdaderamente somos.  Al principio,  esa liberación casi no se nota, pero, luego se hace evidente ¿Cómo se hace evidente? En el cristianismo se le denomina gracia, bienaventuranza, felicidad in causada, no sabes cómo llega, esa calma, esa serenidad, ese estado de ánimo, esa presencia equilibrada que emana fragancia, paz, confianza en la vida y en la providencia. La vida merece toda nuestra confianza.  En la vida es normal que aparezcan situaciones con sabores desagradables (sapos, noches oscuras, turbulencias, borrascas), pero, si lo aceptas como un impulso a la transformación interna para el desarrollo personal, el sapo se transforma en un príncipe o una princesa, la noche oscura en un día radiante y las turbulencias en una borrasca pasajera, que son factores de apoyo en el proceso de transformación interna.

 

En la vida no hay problemas, en realidad lo que llamamos problemas son experiencias y oportunidades.  Si no ves esas situaciones como problemas, tu creces y si ves esas situaciones como problema,  te empequeñeces y lo que llamas problema crece.  Estas recomendaciones no son nuevas, están en el Yoga Sutra desde 400 años antes de Jesucristo.  Ten siempre presente que tenemos una mente concreta y una mente abstracta y hay un punto entre ambas, que los antepasados han llamado antacarana, que al conectarse desarrolla la mente abstracta, dando lugar al discernimiento y  a la sabiduría. Discernimiento es cuando sabemos algo, pero no sabemos cómo lo sabemos.  Entonces, cuando te encuentre en el plano mental,  usa la mente abstracta para que con el discernimiento encuentres  la solución al conflicto. 

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