Las Amazonas, mujeres valientes y guerreras

17 octubre 2017

Las Amazonas, mujeres valientes y guerreras

Existe abundante literatura y descubrimientos arqueológicos que nos revelan la existencia de estas excepcionales mujeres guerreras de la antigüedad.

Arqueólogas e historiadoras como Marija Gimbutas, Riane Eisler y Jessica Salmonson aportan esa parte necesaria para poder tener una visión a lo que se puede con justicia llamar la Historia Humana -que toma en cuenta a las dos partes de la humanidad- y no solo la historia del varón.

Lo que ha ocurrido es que la sociedad patriarcal dominante las borró del mapa, de los libros de historia, e incluso trataron de borrarlas de la memoria colectiva.

Te voy a contar un poquito de estas valerosas mujeres dónde vivían, cómo gobernaban sus ciudades y qué Diosa veneraban como lo cuenta la escritora medieval Christine de Pisan en su libro La Ciudad de las Damas. Así como, también como lo documentan Heródoto de Halicarnaso e Hipócrates.

“Lindando con Europa, a orillas del gran mar Océano que rodea el mundo, hay una región llamada Escitia o tierra de los Escitas. Sucedió un día que por estragos de la guerra aquel país se vio privado de todos sus hombres. Al ver que todas habían perdido a sus maridos, padres y hermanos, y que sólo quedaban ancianos y niños, las mujeres del país se reunieron en asamblea para deliberar. Decidieron entonces valientemente que en adelante gobernarían el reino sin tutela masculina y promulgaron una ley que prohibía a los hombres el acceso al territorio. Sin embargo, para asegurar su descendencia, en ciertas épocas del año, en un ir y venir, viajaban a los países vecinos’. Si daban a luz hijos varones, los devolvían a sus padres, mientras que si eran hijas se encargaban de su educación. Para aplicar esa ley eligieron a dos mujeres entre las más nobles, una llamada Lanfeto y la otra Martesia, y las coronaron reinas. Acto seguido, echaron del país a todos los hombres que quedaban, armáronse formando numerosos batallones compuestos únicamente por damas y jóvenes doncellas y atacaron a sus enemigos, dejando sus tierras reducidas a cenizas. Nadie pudo resistir ante ellas, que vengaron así la muerte de sus maridos”.  “Así, como has escuchado, aquel reino de mujeres establecido firmemente desde su fundación mantuvo su poderío durante más de ocho siglos. Puedes averiguarlo consultando las crónicas y contando los años que separan la fecha de su fundación de la época de la conquista del mundo por Alejandro Magno. En efecto, se sabe que bajo su imperio seguía existiendo el poderoso reino de las amazonas porque la historia nos relata cómo emprendió viaje el emperador hacia aquel reino, donde fue recibido por la reina y las damas de su corte. Alejandro nació mucho tiempo después de la destrucción de Troya, más de cuatrocientos años después de la fundación de Roma. Si quieres tomarte el trabajo de comparar las crónicas y calcular el número de años, verás cómo aquel reinado y poderío femenino duró larguísimo tiempo y podrás observar cómo entre otros reinados de parecida duración no se encuentran ni tantos príncipes ilustres, ni tantas personas cuyos logros les merecieron la fama, como sucedió con las soberanas damas de aquel reino.” La Ciudad de las Damas, 1405. Christine de Pizan. Cap. XIX.

 

Heródoto de Halicarnaso (Historiador y Geógrafo griego del Siglo V AC), las situó en la región fronteriza de Escitia  (actual Kazajistán, Sur de Rusia y Ucrania, Norte del Cáucaso, Azerbaján, Sarmacia, Bielorrusia, Polonia y Bajo Danubio). Al parecer llegaron a gobernar grandes porciones de EuropaAsia Menor y África. Erigieron estatuas y templos en honor de sus fundadoras. Y aunque los mismos griegos más tarde trataron de disminuir las leyendas tratándolas de falsas, si las mujeres guerreras nunca hubieran existido, nunca hubieran invadido Atenas, como Plutarco y muchos otros aseguran que lo hicieron. Heródoto escribió que el poder militar de las Amazonas libias duró hasta el Siglo VI AC. Algunas de las áreas controladas por ella continuaron teniendo tribus de guerreras ya en tiempos históricos. Tribus matriarcales y de descendencia matrilineal son tema continuo en la historia africana que en varios casos sobrevive hasta los tiempos modernos.

Hipócrates escribió sobre Amazonas escitas peleando en el Siglo V AC.  Arqueólogos soviéticos datan las primeras tumbas de mujeres guerreras descubiertas cerca del Mar de Azov en 300 años AC, lo que indica que la dinastía matrilineal fundada duró más tiempo que los imperios combinados de Ciro,  Carlomagno,  Alejandro y Napoleón.

Ocultas bajo gruesas capas de tierra, las tumbas amazónicas fueron halladas por los arqueólogos en la frontera con Kasajstán, en las proximidades de Potrowra. Corresponden a los saromasianos, pueblo nómada y pastor de origen iraní que habitó la región. La arqueóloga estadounidense Jeanine Davis Kimball, quien ha examinado cerca del 50 por ciento de estas tumbas, descubrió que mientras algunos hombres fueron sepultados con utensilios domésticos como vasijas y ollas, los objetos funerarios de las mujeres eran armaduras de caballería. Siete de estas momias jóvenes mostraron extremas características militares. En sus tumbas también se encontraron afiladas flechas de bronce, largos puñales de hierro, espadas y piedras para afilar sus hojas. El hallazgo se publicó en la revista New Scientist en 1997.

En la Lesbia Magazine de enero de 1999, leemos que en las riberas del Río Don se encontraron montículos funerarios, con 2400 años, donde estaban 21 sepulturas de mujeres enterradas con sus armas. Y recientes descubrimientos en Hungría y China han venido a enriquecer la existencia de las Amazonas.

Las Amazonas veneraban a Artemisa, diosa de la Naturaleza y de la caza,  y Atenea, diosa de la Guerra, junto con Afrodita, la diosa del amor. Las amazonas construyeron templos en su honor, como el gran templo de Artemisa.  Es importante recalcar como el tener una divinidad femenina que las representara, influyó en sus vidas con valentía y coraje.

La Amazona es y será siempre noble, valiente, inteligente y -sobre todo- independiente, y las mujeres que se han ganado el apelativo de Amazonas siempre tienen estas cualidades.

En muchas culturas y tradiciones encontramos pueblos de mujeres guerreras similares como en India, Sri Lanka, Japón y China.

Referencia: Laura Martín. 2012. Monográfico. Las amazonas. Mujeres guerreras de carne y hueso

 

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