Vivir es el antídoto

30 septiembre 2017

Vivir es el antídoto

Antes solía decir “me daré cuenta que me estoy poniendo vieja el día que comience a ir a entierros”. Para mí la muerte era una cuestión de edad, ya que veía a mis abuelos ir siempre a sepelios de personas conocidas o los escuchaba comentar que alguien había fallecido, por otro lado como a la mayoría de las personas me daba miedo. Al tener veintipocos años, es fácil sentirse invulnerable, pensar que va a pasar mucho tiempo antes de que te toque lidiar con estos episodios que por lo general no son agradables y duelen mucho.

Contrario a las expectativas, todo sucedió antes de lo que pensaba, la vida refutó mi planteamiento ya que poco a poco he visto partir a un número considerable de personas de todas las edades y niveles de cercanía.   Hoy me río de la versión de mí que pensaba de tal forma, la vida misma te enseña que la muerte no es sólo cuestión de tiempo, en mi caso he visto muy pocas personas partir por vejez, la mayoría han sido de forma intempestiva cual proyectil que se entierra en la carne.  De esto he tenido una recurrencia que me ha dejado marcada, más de una vez escuchando la misa de despedida y las palabras de los familiares, sólo podía pensar que poco lo conocí, me hubiese gustado tener más recuerdos con él/ella; ya es bastante doloroso el comprender que un ser amado no está pero lo es más el darte cuenta que no tienes suficientes memorias para que viva siempre en mente.   Mientras más años pasan más ocupados estamos, hay más tecnología pero ni así se encuentra el tiempo para compartir con familiares y amigos, cada vez estamos más alejados, a veces vivimos como si nosotros  mismos y los nuestros fuéramos  a vivir para siempre.

Hoy por razones obvias le tengo más respeto a la muerte que hace algunos años, he comprendido que no es la villana del cuento, ahora sé que es parte integral de esto que llamamos VIDA, la muerte es una posibilidad que está latente siempre que se esté respirando, nadie sabe la cuándo será la fecha de partida.

 Frente a este teclado se me han mezclado los recuerdos, después de tanto me prometí no volver a sentir que se me fue alguien sin saber aprovechar el tiempo a su lado.   Al final somos una suma de momentos, el final de la vida terrenal no debe suponer vacío ya que todos los que pasan a nuestro lado nos transforman y en esa experiencia siempre algo de ellos se queda con nosotros. No desperdiciemos el tiempo con nuestra gente, demos las sonrisas, las palabras el abrazo y los silencios, no olvidemos que no hay nada más doloroso que un hubiera en el tintero.  Para la muerte haber vivido plenamente es el único antídoto. 

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